¿Qué es el grooming?

Una trampa digital que atrapa en silencio

Por Lic. Elida Mussa

Las pantallas son parte de la vida cotidiana. Niños y adolescentes circulan por mundos virtuales con la misma naturalidad con la que se mueven por su casa. Pero así como abrimos una puerta sin saber quién está del otro lado, en internet puede haber presencias que se esconden detrás de una máscara. Allí aparece el grooming: una forma de acoso sexual en la que un adulto se hace pasar por un par para generar confianza y manipular con fines abusivos.

El primer movimiento nunca es la violencia. Es la seducción. Un cazador que no persigue: ofrece. Mensajes amables, juegos, atención constante. El abusador observa: qué desea ese chico, qué le falta, dónde duele. Y allí se instala. Desde el psicoanálisis sabemos que en estas etapas se estructuran la identidad y el deseo. Por eso la palabra del otro puede convertirse en brújula… aunque lleve a un precipicio.

No caen por ingenuidad. Caen porque aún están armando los filtros psíquicos que permiten reconocer el riesgo. El grooming no empieza con contenido sexual, sino con la sensación de sentirse vistos, escuchados, importantes. Es un “como si”: como si fueran amigos, como si hubiera amor, como si fueran iguales. Pero nunca lo son.

¿Cómo reconocer que algo pasa?

Los niños y adolescentes hablan con cambios:

  • Aislamiento o irritabilidad repentina.
  • Uso compulsivo del celular, sobre todo de noche.
  • Borrado de chats, secretos, mentiras mínimas.
  • Angustia sin explicación aparente.

¿Qué necesitamos hacer los adultos?

Estar. Escuchar sin juzgar. Interesarnos por sus mundos digitales sin espiar. Hablar de riesgos con claridad, así como enseñamos a cruzar la calle. Construir confianza para que, si algo los incomoda, sepan que pueden decirlo.

Cuando un adulto se disfraza para manipular, se rompe el pacto simbólico que sostiene lo humano. Nuestra tarea es reparar esa confianza: ser un Otro protector, que permita poner palabras donde antes solo había silencio.

Porque un niño que puede hablar de lo que le pasa, es un niño mucho menos vulnerable a quedar atrapado en la trampa del grooming.

Escrito por Lic. Elida Mussa. Psicóloga. Psicoanalista especializada.

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